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El misterio del perro parlante

Silvia Privado Villar

PROLOGO


Era un verano caluroso como nunca lo había sido en Madrid, la ciudad estaba casi desierta, todos se habían ido a la playa, excepto Sergio que hasta septiembre no se iría a veranear a Almería.

Así que lo que tenía planeado hacer durante las vacaciones de verano era pasar el día jugando a la consola, ir a la piscina y disfrutar de la tranquilidad de no tener obligaciones pero no sabía la gran aventura en la que se embarcaría….
CAP√ćTULO I

EL ENCUENTRO

Una calurosa ma√Īana de agosto mientras Sergio estaba recostado en el sof√° viendo en la tele su programa favorito apareci√≥ por el sal√≥n su madre, Silvia.

-Sergio, hace falta una botella de leche ¬Ņpuedes bajar a la tienda a por ella?
-Jooo, siempre me toca a mi ¬Ėrefunfu√Ī√≥ - Adem√°s hace mucho calor.
-Venga hijo, no te puedes pasar todo el día ahí tirado sin hacer nada.
-Bueeeeno voy ¬Ėrespondi√≥ Sergio a rega√Īadientes.

Cuando iba caminando hacia la tienda escuch√≥ un lamento extra√Īo entre unos arbustos, se acerc√≥ para saber de donde proven√≠a ese sonido pero no vio nada, Sergio que era muy curioso, se adentr√≥ entre los matorrales y descubri√≥ un peque√Īo cachorro blanco que lloraba y temblaba a pesar del calor de ese d√≠a

-Hola bonito, ¬Ņte has perdido?- le dijo al cachorro.

Sergio estuvo un rato acarici√°ndole, se dio cuenta de que no ten√≠a collar y no podr√≠a localizar a sus due√Īos as√≠ que decidi√≥ llev√°rselo a su casa.

-Hola, ya he vuelto- saludó cuando entro en casa.
-Hola Sergio, dame la leche que voy a preparar el desayuno.- dijo Silvia
-¬ŅLa leche? Esto¬Ö.-con el encuentro con el cachorro se le hab√≠a olvidado comprar la leche- mam√° es que¬Öse me ha olvidado pero he tra√≠do una cosa que no s√© si te va a gustar.

Silvia se acercó a Sergio expectante y en seguida vio al cachorro blanco.

-¬°Sergio! Pero ¬ŅC√≥mo traes un perro a casa? Sabes que tu padre y tu abuelo no quieren animales en casa, se har√° pis por todas partes, morder√° las zapatillas¬Ö
-Pero mam√° ¬Ėgimote√≥ Sergio ¬Ėes que estaba llorando solito en la calle y me dio mucha pena. D√©jame qued√°rmelo, por favor.
-En fin, vamos a darle algo de comer y cuando vengan el abuelo y pap√° hablamos.

Al cabo de un rato llegaron Jes√ļs, el padre de Sergio, y Ram√≥n, el abuelo, nada m√°s entrar por la puerta escucharon los ladridos del peque√Īo cachorro que iba a saludarles.

-¬ŅQu√© es eso? ¬Ėpregunt√≥ Jes√ļs
-Mejor ser√° que nos sentemos que hay algo que Sergio os quiere comentar- dijo Silvia antes de que pusiesen el grito en el cielo.

Sergio y su madre les explicaron brevemente el encuentro con el cachorro; el abuelo se enfad√≥ mucho y dijo que no quer√≠a saber nada y no recoger√≠a ning√ļn pis, Jes√ļs dudaba pero propuso un acuerdo:

-Si prometes encargarte de sacarle, ponerle la comida y educarlo puedes qued√°rtelo si no lo regalaremos a la primera persona que lo quiera.
-¬°Bien! ¬°Lo prometo! ¬Ėcontesto alegremente Sergio abrazando al perro.
-Bueno, pues habr√° que ir pensando un nombre ¬Ėsugiri√≥ el abuelo, que aunque no lo quer√≠a ya lo ten√≠a en brazos.
-Y si le llamamos Lolo- propuso Silvia.
-No, se llamará Box, cuando lo encontré estaba junto a una caja.





CAP√ćTULO II

ALGO EXTRA√ĎO SUCEDE

Esa misma noche, después de ver una peli de acción, llegó la hora de irse a dormir, sin que su familia se diese cuenta metió a Box en la cama con él.

Cuando ya se estaba quedando dormido, sintió como un susurro que decía:

-Que cómoda es esta cama.

Sergio pensó que serían los vecinos y no le dio importancia pero volvió a escuchar la vocecilla.

-Parece que he tenido suerte y estoy con una buena familia.
-¬ŅEh? Eso no son los vecinos- pens√≥ Sergio sorprendido ¬Ėesa voz¬Ö ¬°viene de mi cama! Es¬Ö ¬°Box!

Rápidamente se sentó en la cama y encendió la luz asustado.

-Box, ¬Ņde verdad est√°s hablando? ¬Ėpregunt√≥ aunque se sent√≠a un poco rid√≠culo con la situaci√≥n.
-¬Ņme oyes?

Sin duda alguna quien hablaba era el cachorro.


-¬ŅC√≥mo puede ser que hables? ¬Ņme estoy volviendo loco? ¬Ņpor qu√© hablas? ¬Ņeres de otro planeta? ¬Ėinterrog√≥ Sergio muy nervioso.
-Tranquilízate, es la primera vez que alguien me oye y yo también estoy un poco nervioso-dijo Box
-Pepepepe pero ¬Ņpor qu√© hablas? ¬Ņpor qu√© soy el √ļnico que te oye?
-Solo puede o√≠rme quien sea puro de coraz√≥n y siga manteniendo la inocencia. Quiz√°s solo t√ļ puedas ayudarme.
-¬ŅAyudarte? ¬Ņa que?
-Te contaré lo que recuerdo de mi historia


CAP√ćTULO III

UNA HISTORIA ASOMBROSA


-Lo primero que debo decirte es que mi historia no es muy normal pero es completamente real aunque a mi me cueste cre√©rmelo pero espero que no te asustes y conf√≠es en m√≠.-comenz√≥ Box- No siempre he sido perro, a decir verdad no s√© cuanto tiempo llevo si√©ndolo; soy un ni√Īo de once a√Īos como t√ļ.
-Jajajaja, eso si que no me lo creo ¬Ėinterrumpi√≥ Sergio.
-¡Si me interrumpes no podré contarte lo que paso, tienes que tener la mente abierta y creerme!
-Esta bien, esta bien, sigue
-Bueno, pues como te iba diciendo- prosigui√≥ Box ¬Ėsoy un ni√Īo, mi nombre es Pablo iba a pasar unos d√≠as de acampada con mi t√≠o y mi primo y de repente vimos un ciervo en mitad de la carretera, el coche se desvi√≥ y empez√≥ a dar vueltas y vueltas. De esa parte ya no recuerdo mucho m√°s.
-Entonces tuviste un accidente de coche, moriste y… ¡ERES UN FANTASMA!-volvió a interrumpir Sergio.
-¬°Sergio! no me dejas contarte las cosas, no estoy muerto, o al menos eso creo. Estamos muy cansados lo mejor ser√° que continuemos ma√Īana.

Sergio, estaba demasiado emocionado e intrigado como para dormir y convenci√≥ a Box para que contin√ļe con su incre√≠ble historia:

-Después del accidente, recuerdo unas luces y gente muy nerviosa hablando a mi alrededor, de vez en cuando oigo las voces de mis padres pidiéndome que despierte pero no puedo hablar, ni moverme ni siquiera abrir los ojos. Creo que estoy en un hospital y en una ocasión escuche como un médico explicaba a mi madre que estoy en coma.
-¬ŅQu√© es estar en coma? ¬Ėpregunt√≥ Sergio.
-Seg√ļn entend√≠ al m√©dico es que estoy vivo pero no puedo moverme ni hacer nada.
-¬ŅTe curaras?
-No lo sé, los médicos no tienen mucha esperanza de que despierte, parece que me lleve un buen golpe en la cabeza.
-Vale hasta ahí bien, pero ahora eres un perro.
-Esa es la parte m√°s complicada, porque adem√°s yo tampoco la entiendo. Despu√©s del accidente me sent√≠ peque√Īo, andando a cuatro patas y vi pelo en mi cuerpo, intente pedir ayuda pero nadie me hacia caso, de mi boca solo sal√≠an ladridos y gemidos, ¬°no me lo explicaba! Me mir√© en el escaparate de una tienda y en el reflejo comprob√© lo que ya sospechaba, ¬°soy un perro! Hasta que me encontraste t√ļ estuve intentando comunicarme con las personas que me cruzaba pero no me entend√≠an, luego me trajiste a tu casa y el resto ya lo sabes.

Sergio estaba muy sorprendido con la historia de Box-Pablo pero se le creía.

-Es una historia bastante triste ¬Ėcoment√≥- al igual que tu no me explico el motivo por el cual ahora eres un perro hablador y no creo que en Internet venga la respuesta. ¬ŅC√≥mo prefieres que te llame Pablo o Box?
-No s√© si tu familia se creer√° mi historia, recuerda que solo t√ļ puedes o√≠rme. Y si se lo cuentas a lo mejor me echan de tu casa.
-Llevas razón, pensarán que me lo he inventado, entonces seguiré llamándote Box para que nadie sospeche e investigaremos por que eres un perro. Será nuestra investigación secreta
-No te ilusiones demasiado, no tengo ni idea de por donde podemos empezar- dijo Box muy triste- solo me gustaría volver a ser yo, Pablo.
-Ma√Īana empezaremos con la investigaci√≥n y ya veremos donde nos lleva esta aventura. Har√© todo lo posible por ayudarte- prometi√≥ Sergio intentando animarle

CAP√ćTULO IV:

COMIENZA LA INVESTIGACI√ďN

A la ma√Īana siguiente Sergio y Box se despertaron muy pronto, a pesar de haberse dormido tarde, pero estaban deseosos por averiguar cosas sobre Box- Pablo.

-¬°Buenos d√≠as mam√°, pap√°, abuelo! ¬Ėsaludo Sergio animadamente con el cachorro en brazos.
-Buenos d√≠as enano ¬Ėrespondi√≥ Silvia d√°ndole un beso - ¬ŅQu√© plan tienes para hoy?
-Todavía no lo sé, tengo que mirar unas cosillas por Internet y he pensado en pasear a Box.
-¬°Por fin un d√≠a que no vas a estar pegado a la consola!, este ni√Īo esta enfermo- brome√≥ el abuelo.

Pap√° estaba preparando el desayuno y record√≥ una llamada que hab√≠an recibido esa ma√Īana.

-Enano, -dijo cari√Īosamente- te ha llamado Fran por si quedabais esta tarde para ir a la piscina, le he contado que ayer encontraste a Box y va a venir despu√©s de comer para conocerle.
-Esta tarde¬Ö vale. ¬Ėdisimul√≥

Fran era su mejor amigo desde la infancia y siempre lo pasaban genial juntos pero no estaba entre sus planes del d√≠a su visita. Si quer√≠a averiguar algo sobre Box tendr√≠a que aprovechar al m√°ximo la ma√Īana.

Engulló el desayuno rápidamente y fue con Box a su habitación para idear un plan.

-Lo primero que tenemos que hacer es saber algo sobre ti, como Pablo ¬Ėsugiri√≥ Sergio.
-Me parece buena idea pon mi nombre completo a ver si sale algo, escribe Pablo Salmerón Ruiz.



Cuando introdujo el nombre en Google apareci√≥ una noticia en un peri√≥dico de hac√≠a tres d√≠as en la que sal√≠a una foto de un coche destrozado y hablaba de un accidente de tr√°fico en el que los ocupantes hab√≠an salido ilesos excepto uno de los ni√Īos que hab√≠a sido llevado al hospital Gregorio Mara√Ī√≥n.

-Ya tenemos algo, sabemos el hospital en el que estas y que el accidente ocurrió hace tres días.-dijo Sergio.
-¬°Uff! pues parece que lleve un siglo siendo perro.
-Después de comer vendrá mi amigo Fran, es un buen chico y quizás él también pueda oírte.
-Podríamos probar aunque también puede que te tome por loco pero si crees que podemos confiar en él se lo diremos.

CAP√ćTULO V

¬ŅME CREER√Ā?

Fran tan puntual como siempre, a las cuatro en punto llamó a la puerta. Estaba impaciente por ver al cachorro ya que le encantaban los animales pero sus padres no le dejaban tener ni un periquito.

-¬ŅD√≥nde est√° el perrito?- pregunto Fran nada m√°s entrar.
-Ven, vamos a mi habitación, tenemos que contarte algo.
-¬ŅTenemos? ¬ŅQui√©n m√°s ha venido?
-Esto¬Ö ¬°venga vamos!

A Fran le encantó el cachorro;
estuvo acariciándole, jugando con una pelota…y Box mientras tanto hablaba pero Fran solo oía ladridos

-Si no se sorprende es que no le oye hablar ¬Ėpens√≥ Sergio, aun as√≠ hab√≠an acordado que le contar√≠an la historia de Box-Pablo ya que no ten√≠an muchas mas ideas y necesitaba otra mente m√°s que pensase en el pr√≥ximo paso.

As√≠ que Sergio le cont√≥ todo desde que encontr√≥ a Box, la conversaci√≥n nocturna y lo que hab√≠an averiguado esa misma ma√Īana en Internet, como era de esperar Fran no se crey√≥ nada.

-Jajaja ¬Ņme est√°s diciendo que tu perro habla?
-Es verdad, pero sólo yo puedo oírle.
-Espero que me estés gastando una broma sino voy a pensar que te has vuelto loco de remate.
-No sé que hacer para que me creas, eres mi mejor amigo y nunca te mentiría.
-Vale, si quieres que te crea dile que abra este libro por la pagina 25- dijo Fran dejando el libro de lengua en el suelo.

No hizo falta que Sergio repitiese la orden; Box fue hacia el libro y con mucho trabajo, con unas patas no es fácil, abrió el libro por la página indicada.





-¬°Hala! No acabo de creerme tu historia, pero si que es verdad que lo que ha hecho es impresionante y no has tenido tiempo de amaestrarle
-Me alegro de que me creas aunque sea solo un poquito-dijo Sergio entusiasmado.
-Vale y ¬Ņahora que ten√©is planeado hacer?
-Pues el plan que teníamos era buscar información por Internet, cosa que ya hemos hecho y te lo hemos contado porque esperábamos que a ti se te ocurriera algo, nosotros nos hemos quedado sin ideas.
-Tenemos que pensar en el siguiente paso- dijo Box con determinación, aunque Fran solo oyó guau, guau, guau y Sergio tuvo que traducir, le esperaba una temporadita de intérprete.

A Fran se le empezaba a ocurrir algo¬Ö
CAP√ćTULO VI

LA IDEA DE FRAN


-A ver chicos esto es todo un poco paranormal, el chico en coma que habla a través de un perro parece de fantasmas.-analizó Fran.
-Visto así, sí que suena raro y tenebrosos- admitió Box.
-¬ŅAlguna sugerencia de que hacer? ¬Ėpregunt√≥ Sergio que empezaba a desesperarse.
-Recuerdo que detr√°s del colegio hay una peque√Īa tienda de amuletos y cosas de esas, todos dicen la due√Īa es una anciana que lo sabe todo, quiz√°s ella pueda ayudarnos- sugiri√≥ Fran.
-¬ŅY contar la historia otra vez? ¬Ņy si nos toma por locos y se lo dice a nuestros padres? ¬Ėdijo Sergio.

A Sergio le aterraba ir a la tienda, a la anciana la llamaban la Bruja Loca de las mil verrugas, seg√ļn contaban otros ni√Īos del colegio, por la noche hac√≠a pociones y hablaba con los esp√≠ritus pero tampoco es que se le ocurriese otra idea, as√≠ que disimul√≥ su miedo y termin√≥ accediendo a ir.

Cuando estaban poniendo la correa a Box, cosa que no le gustaba nada, apareció Silvia:

-Chicos ¬ŅD√≥nde vais a esta hora? Todav√≠a hace mucho calor.
-Vamos a pasear a Box- contestó Sergio rápidamente.
-Deberíais esperar a que se quite un poco el sol u os dará una insolación, venga merendar y luego os vais que el abuelo ha hecho una merienda especial.
-Habíamos pensado en tomar un helado- se excuso Sergio deseoso de salir.
-De eso nada, el abuelo ha preparado tarde de queso y no podéis iros sin probarla.

A rega√Īadientes fueron a la cocina, si quer√≠an salir m√°s val√≠a que mam√° no se enfadase.

Al final el retraso valió la pena, la tarta estaba tan buena que repitieron y le dieron, a escondidas, un trozo a Box.

Tras la deliciosa merienda por fin Silvia les dejó salir y fueron directamente a la tienda de amuletos de la Bruja Loca.
La tienda parec√≠a cerrada, no hab√≠a ning√ļn cartel de abierto, ni luces en el interior, ni se abr√≠a la puerta as√≠ que no les qued√≥ m√°s remedio que llamar a la puerta.

Toc, toc.
-¡Fuera de aquí gamberros!-grito una voz desde el interior.
-Bruj¬Ö, esto se√Īora no somos gamberros, solo venimos a pedirle consejo.-dijo Fran
-¬°Fuera!-volvi√≥ a gritar la se√Īora.
-Por favor solo esc√ļchenos, mi perro habla-dijo Sergio.

Durante unos segundos eternos no se oyó nada pero luego escucharon unos pasos y el correr de los cerrojos de la puerta.

-¬ŅQu√© has dicho?-pregunt√≥ la due√Īa de la tienda. ¬ŅQu√© has dicho que tienes?
Sergio, Fran y hasta Box se asustaron al ver a la se√Īora, nunca antes la hab√≠an visto, pero era peor de lo que se imaginaban: era una mujer bastante mayor, muy bajita y gorda, el pelo canosos y enredado, ten√≠a toda la cara llena de verrugas y vest√≠a como una vagabunda.No se explicaban como una se√Īora as√≠ pod√≠a tener una tienda pero a pesar del pavor que les daba Sergio le ech√≥ valor y la respondi√≥:

-Le decía que mi perro habla, necesita ayuda y mi amigo Fran y yo estamos intentando hacerlo.

La se√Īora les mand√≥ pasar al interior de la tienda, les daba mucho miedo pero no ten√≠a otra opci√≥n m√°s que entrar en la oscuridad de la tienda.

-Ni√Īos pasar y sentaros, que da la impresi√≥n de que me teng√°is miedo, pero tranquilos que no me he comido a ning√ļn ni√Īo, todav√≠a. ¬Ėdijo la se√Īora.
-Es que como se oyen tantas historias sobre usted….-comentó Fran.

Mientras Box ladraba para mandarle callar, lo que menos quer√≠an era enfadarla, por el contrario, a la se√Īora le pareci√≥ hacerle gracia.

-Jajaja ¬Ėri√≥- hay muchas habladur√≠as sobre mi tienda y sobre mi, todo por mi apariencia. Me llamo Bego√Īa y si tengo este aspecto es porque considero que el exterior de una persona no importante, lo que importa es la bondad de cada persona. Es cierto que a veces me cans√≥ de los gamberros que vienen a molestar, pero la belleza interior es la que realmente importa. Pero bueno, supongo que no habr√©is venido aqu√≠ para hablar de mi ¬Ņno? Venga contarme que pasa con este cachorrito.
Despu√©s de todo lo que hab√≠a dicho Bego√Īa, ninguno de los tres la ten√≠a ya miedo, as√≠ que Sergio le cont√≥ toda la historia sobre Box-Pablo, las dudas que ten√≠an acerca de c√≥mo se hab√≠a convertido en perro y en la desesperaci√≥n que sent√≠an por no saber como ayudar a su amigo canino.

Bego√Īa le escucho atentamente y estuvo unos minutos pensando hasta que pregunt√≥:

-¬ŅQu√© es lo que m√°s inquieta a Box?

-Guau, guau, guau ¬Ė nadie salvo Sergio le entend√≠a as√≠ que tuvo que ir traduciendo.

-Dice que quiere saberlo todo, como se ha convertido en perro, por que sigue en coma y lo m√°s importante quiere volver a ser Pablo.
-Bego√Īa, hemos recurrido a usted porque como tiene fama de saber todo, pensamos que quiz√°s supiera que tenemos que hacer- intervino Fran.

-Todo, todo no lo s√©- dijo Bego√Īa- pero en este caso puedo resolveros bastantes de vuestras dudas¬Ö
CAP√ćTULO VII

COMENZAMOS A ENTENDER

Al parecer sí había sido buena idea acudir a la tienda, parecía que por fin iban a comprender muchas cosas.

-Lo que le ha pasado a Pablo me recuerda mucho a lo que sucedi√≥ hace mucho tiempo en el pueblo que viv√≠a antes de mudarme a Madrid- comenz√≥ Bego√Īa- un ni√Īo se cay√≥ del tejado de su casa mientras lo estaba limpiando y entr√≥ en coma; se comunicaba con su madre a trav√©s de un gato de un vecino. Es similar a lo que le ha pasado a vuestro amigo. Al entrar en coma el cuerpo sigue estando, pero el alma del ni√Īo se introduce en otro cuerpo para buscar ayuda. En el caso de Pablo seguramente cuando sufri√≥ el accidente de tr√°fico estar√≠a el cachorro blanco cerca y el alma de Pablo pas√≥ a √©l. Aunque no era consciente de ello te busc√≥ a ti, Sergio, porque en su interior sab√≠a que eras el √ļnico que le podr√≠a ayudar, eres noble de coraz√≥n y siempre le cre√≠ste.

Box, Sergio y Fran estaban boquiabiertos, les costaba asimilar todo lo sucedido desde la noche anterior.

-Guau, guau, guau¬Ö

Sergio tradujo:

-Pregunta que si ser√° siendo perro.

-Hay una posibilidad de que vuelva a su cuerpo- contest√≥ Bego√Īa- pero no siempre funciona, en el caso del ni√Īo de mi pueblo no funcion√≥, y tampoco garantiza que Pablo salga del coma.
-Entonces puede Box volviese al cuerpo de Pablo pero tampoco asegura que despierte del coma y ¬ŅQu√© hacemos?- analiz√≥ Sergio.

-Efectivamente, esa decisi√≥n la tiene que tomar Box, o se queda como perro para siempre o vuelve a su cuerpo en coma- aclar√≥ Bego√Īa.

-Guau, guau

Sergio volvió a traducir.

-Quiere volver a su cuerpo, piensa que si su alma vuelve a su cuerpo despertar√°.

-Es posible, pero no es seguro- dijo Bego√Īa- si es su decisi√≥n os explicar√© lo que ten√©is que hacer. Es muy sencillo pero para unos ni√Īos no creo que sea f√°cil del todo. Ten√©is que hacer que Pablo y Box se encuentren pero tendr√° que ser antes del cuarto d√≠a desde el accidente.

-¬ŅSolo eso? ¬Ėpregunt√≥ Fran ¬Ėpues llevamos a Box al hospital y listo.

-Hoy es el tercer d√≠a desde el accidente entonces¬Ö ¬°solo tenemos el d√≠a de hoy! ¬Ėdijo Sergio.

-S√≠, solo ten√©is tiempo hasta esta media noche sino no funcionar√° nunca.- a√Īadi√≥ Bego√Īa.-ten√©is que daros prisa.

Tras despedirse de Bego√Īa, que al fina result√≥ ser una mujer muy agradable, salieron de la tienda muy animados aunque no ten√≠an mucho tiempo al menos sab√≠an lo que ten√≠an que hacer.

-Venga Fran, vamos al hospital- apremió Sergio.

-Ya, bueno, hay un problema ¬ŅC√≥mo vamos hasta el hospital?-inquiri√≥ Fran ¬Ėno podemos contarle esto a nadie y no nos dejan coger el metro solos.

-Llevas raz√≥n- reconoci√≥ Sergio- pero tenemos que hacerlo ya o√≠ste a Bego√Īa el plazo termina esta noche.

-Quiero volver a ser Pablo ¬Ėintervino Box muy nervioso.

-Algo se no ocurrirá- le consoló Sergio.

Fueron caminando en silencio a casa de Sergio, ahora que sabía lo que tenían que hacer no sabían como hacerlo y cada vez quedaba menos tiempo…


CAP√ćTULO VII

¬°QU√Č SUERTE!

Al llegar a casa el abuelo estaba jugando al ordenador pero enseguida se dio cuenta de que les pasaba algo a los chicos.

-¬ŅA qu√© vienen esas caras?-pregunt√≥- ¬Ņya os hab√©is aburrido de pasear?

-No abuelo, solo que¬Öhace mucho calor. Nos vamos a mi cuarto.

-Espera, tus padres quieren comentarte algo ve a ver que quieren antes de que os enganchéis a la consola.

Sergio se puso p√°lido ¬Ņse habr√≠an enterado de que Box habla? ¬Ņde que pensaban coger el metro solos? Todas esas preguntas se le pasaban por la cabeza pero lo mejor ser√≠a ver que le ten√≠an que decir y salir de dudas, as√≠ que, en lo que Fran le quitaba la correa a Box fue al cuarto de sus padres.

Cuando entró se sorprendió de ver a su padre con una de sus mejores camisas y su madre maquillándose, no sabía que fuesen a salir.

-Hola Sergio ¬Ėsalud√≥ Jes√ļs- nos ha llamado Antonio para invitarnos al teatro y el abuelo va a salir con sus amigos un rato.

-Como sabemos que te da miedo quedarte solo en casa he llamado a la madre de Fran por si le dejaba quedarse a dormir para hacerte compa√Ī√≠a ¬Ėintervino Silvia.

-¬°Genial! ¬Ėgrito Sergio
-Jajajaja, vaya si que te hace ilusi√≥n que se quede tu amigo a dormir pero no hace falta que grites tanto. Toma dinero para que pid√°is unas pizzas- dijo Jes√ļs d√°ndole 30 euros- luego quiero el cambio.

Sergio fue corriendo junto a Fran Box para darles la buena noticia, podrían ir al hospital sin que nadie se enterase.
CAP√ćTULO IX

AL HOSPITAL

Parec√≠a que sus padres y abuelo nunca se fuesen, para colmo vino Marta, la madre de Fran, para traerle el pijama, cepillo¬Ö y claro cada vez que Marta y Silvia se encontraban pod√≠an pasarse horas y horas hablando. Por suerte Jes√ļs, sutilmente, las meti√≥ prisa para no llegar tarde al teatro.

Cuando por fin se fueron todos eran casi las diez tenían tiempo de sobra para llegar al hospital y juntar a Box y Pablo, pero no perdieron el tiempo y fueron apresuradamente al metro.

Era la primera vez que iban solos en transporte p√ļblico y estaban emocionados, excepto Box que tuvo que meterse en la mochila de Sergio ya que no est√° permitido el acceso de animales en el metro.

Despu√©s de dos trasbordos y caminar un poquito llegaron a la entrada principal del hospital Gregorio Mara√Ī√≥n.

-¬°Hala! esta puerta est√° cerrada ¬Ėdijo Fran al intentar abrirla.

-Con tanta emoci√≥n no nos hemos acordado que por la noche cierran todas las entradas ¬Ėcorrobor√≥ Sergio ¬Ėtendremos que colarnos por urgencias y de all√≠ ir a la parte de los ingresos de pediatr√≠a.

-Y luego ¬ŅC√≥mo encontramos la habitaci√≥n de Pablo?-pregunt√≥ Fran no podemos ir mirando habitaci√≥n por habitaci√≥n.

Box gimió dentro de la mochila, Sergio enseguida abrió la cremallera.

-Uff creía que me asfixiaba; no hay problema en encontrar mi habitación, recordar que soy un perro y tengo muy buen olfato, reconocería mi olor en cualquier parte.

Dicho esto se dirigieron a la entrada de urgencias hab√≠a varios pacientes que les miraban extra√Īados, al fin y al cabo, eran dos ni√Īos solos en un hospital, pero los pacientes no eran el mayor de sus problemas, ten√≠an que evitar ser vistos por las decenas de m√©dicos y enfermeras que hab√≠a por todas partes.

Cuando llegaron a la sala de pediatría solo faltaban 15 minutos para las doce de; rápidamente Sergio volvió a abrir la cremallera de la mochila para que Box pudiera oler el rastro hasta la habitación de Pablo. Ahora más que nunca tenían que tener cuidado para no ser vistos por nadie, si les veían con un perro les echarían inmediatamente y no tendrían tiempo de volver a colarse.

Pasaron sigilosamente agachados por el mostrador de las enfermeras y siguieron todo el pasillo hasta que Box hizo un peque√Īo sonido indicando que estaban frente a la puerta correcta.

Con mucho cuidado para no hacer ning√ļn ruido abrieron la puerta y vieron a Pablo; parec√≠a dormido si no fuera por la cantidad de cables y m√°quinas que estaban conectados a su cuerpo. Junto a √©l hab√≠a una mujer joven, deb√≠a ser su madre, estaba dormida con la mano apoyada sobre su hijo.

Sin perder más tiempo Sergio abrió la mochila y sacó a Box.

-No sé lo que pasará ahora, pero pase lo que pase eres un buen amigo, te echaré de menos.- dijo Sergio con lagrimas en los ojos.

-Me habéis ayudado mucho, nunca os olvidaré.- dijo Box

-Buena suerte- a√Īadi√≥ Fran sollozando.

La despedida estaba siendo bastante triste y no la pod√≠an alargar m√°s, tan solo quedaba un minuto para las doce as√≠ que Sergio cogi√≥ a Box y lo puso sobre el pecho de Pablo, no paso nada. Tampoco es que esperasen fuegos artificiales ni nada por el estilo pero s√≠ alguna se√Īal de que Box hab√≠a vuelto a Pablo.

Cuando Sergio fue a coger a Box para marcharse el cuerpo de Pablo empezó a vibrar y dio un gran sobresalto, con lo que despertó a su madre.

La madre de Pablo se sorprendió al ver a dos chicos en la habitación de su hijo pero al ver al cachorro se puso hecha una furia.

-¬ŅQui√©nes sois? ¬ŅC√≥mo se os ocurre traer un perro al hospital y dejarlo sobre mi hijo enfermo? ¬°FUERA DE AQU√ć! ¬°POLICIA! ¬°ENFERMERAS! ¬Ėgritaba mientras les echaba a empujones de la habitaci√≥n.

-Es que¬Ö Pablo¬Ö el cachorro¬Ö- intentaba Sergio explicarse.

-¬°FUERAAAAAA!
Con tanto alboroto la habitación se había llenado de enfermeras que también gritaban a los chicos pero de repente se oyó una débil voz:

-Mam√°

Los gritos cesaron de inmediato y todas las miraras se volvieron hacia la cama de Pablo.

-Mam√°, ellos me han salvado

-¬°Pablo! Has despertado ¬Ėdijo la madre llorando de alegr√≠a-¬ŅC√≥mo te han podido salvar ellos?

-Es cierto, han sido los tres, incluido el perro por los que he conseguido volver- respondió Pablo.

-Es una historia bastante larga y complicada- a√Īadi√≥ Fran.

Nadie de la habitación daba crédito a lo que había pasado. Sergio se acercó a la cama con Box en brazos.

-Creo que te gustar√≠a qued√°rtele- dijo entreg√°ndole a Box ¬Ė yo le he cogido mucho cari√Īo pero a lo mejor te ayuda a recuperarte antes.

-Claro que me gustar√≠a ¬Ėrespondi√≥ Pablo- pero t√ļ te lo mereces m√°s.

-De acuerdo, ser√° de los dos, siempre que quieras podr√°s visitarle.

EPILOGO

Al cabo de unas semanas, a Pablo le dieron el alta en el hospital, se había recuperado asombrosamente rápido.

Todas las tardes quedaban los tres amigos para pasear a Box que ya era un perro normal que no hablaba pero sí que mordía zapatillas.

Desde aquella aventura, Sergio, Fran, Pablo y Box fueron los amigos incondicionales.



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